ILUSIONES CERCANAS
Una sombra más en la cola del INEM. Pipas, uñas y bostezos. El tedio trimestral de cualquier día. Un personaje sin nombre, porque demasiadas identidades invisibles se ajustan a ese tipo de persona. Las iras de la crisis.
Una chica triste y abatida. Por lo que sea. Un día de mierda en el trabajo. O un suspenso si es que es joven. O algo más trascendente que se enlace con la vida y con la muerte. Lo que quieran. Soledad en una sonrisa inexistente.
Un mocoso mochilero hacia la escuela. Aburrimiento. Discusiones, tal vez, en el hogar. La mente convulsa y sin respuestas. Compañeros que se ríen y se mofan, ignorantes, inconscientes, de la eterna procesión de la desdicha, que camina dentro, muy adentro, en un sitio al que llaman las entrañas.
Un jubilado de los de boina y puro matinal, café a las doce y paseo pizpireto entre las brisas. Ansioso y cansado de vivir al mismo tiempo. Triste y feliz por todo eso.
Un puñado de historias personales, muy trascendentes, que hoy sonríen porque juegan por la tarde. A las nueve menos cuarto en el Olímpico. Es sólo fútbol. Pero cuántas ilusiones que se acercan.


